Definitivamente el fútbol colombiano a nivel de clubes va decayendo cada vez más con este modelo de campeonato. Hace años que no se ve un buen representante del fútbol colombiano en los torneos del exterior, como la Copa Libertadores y la Copa Suramericana, todo gracias a la mala organización, y a la falta de compromiso de los equipos con la constancia en el buen fútbol.
Lo del Once Caldas en el 2004 fue caso aparte. Fue como de otra dimensión lo que pasó ahí, porque no triunfó un buen representante del estilo de fútbol colombiano, sino un equipo practicante del anti-fútbol, metiéndose prácticamente bajo los palos en el primer tiempo, esperando a que el rival se cansara, para ahí sí salir a atacar. Once Caldas era prácticamente Grecia a nivel de clubes, que (casualmente) también ganó una copa (la Euro) con el mismo estilo de fútbol. Esa era la moda en el mundo del fútbol en el 2004.
De ahí para acá, nada, a todos los equipos colombianos que van, los devuelven en segunda ronda. ¿Por qué? Pues no se puede decir que la Dimayor es el único culpable, la Conmebol también puede ser culpable, pero igual, los genios de la Dimayor también colaboran en el hundimiento. El torneo colombiano no permite por ejemplo, que a los equipos que van a los torneos de afuera, les vaya bien en el torneo local a la vez. Se cruzan las fechas de la copa Mustang con las fechas de la Libertadores y la Suramericana y, en consecuencia, los equipos se ven obligados a salvar uno de dos torneos (porque no hay equipo con tanta plata como para tener dos equipos competitivos). Por lo general escogen el torneo de afuera, pero desafortunadamente los jugadores no se mentalizan para eso, y como que quieren quedarse con todo, y a la final no logran nada. Al final se quedan sin el pan y sin el queso.
El problema emergente es que eso se convierte en un círculo vicioso, del que no se ha podido salir. Los equipos tienen de comer por los hinchas. Aquí no es como en el Real Madrid, que recibe plata y plata en solo publicidad con una sonrisita de Becks o con videos de Adidas, o como en Manchester United, que tiene los servicios de un banco, planes de temporada y demás. No, aquí no hay de eso, aquí la plata se gana en las taquillas de los estadios.
Entonces viene el "Pero como el equipo no gana, entonces no voy", "Para qué vamos si pasan el partido por televisión", y las demás excusas que hay en Colombia para no ir a apoyar al "equipo del alma". Consecuencia: el equipo deja de recibir plata, vienen las quincenas atrasadas, los jugadores no rinden igual o simplemente no juegan, entonces el equipo pierde, y volvemos a empezar.
Los torneos de afuera entonces se convierten como en un castigo para los equipos colombianos que van a jugar. La culpa entonces también es de los hinchas que pierden la fé en el equipo por uno o dos partidos que no se ganan, y de los zares de los clubes, que cambian de técnico por una "crisis" de tres o cuatro partidos perdidos.
Igual eso no salva a los genios de la Dimayor, que se las vinieron a dar de creativos con este torneo, y lo único que hicieron fue promover la falta de constancia, ya que prácticamente se habla de un torneo antes de los cuadrangulares, y otro durante los cuadrangulares. Entonces el objetivo es parcial: "Primero clasificarse, luego ganar el cuadrangular, y finalmente, ganar la final", valga la redundancia. El último campeón, el Deportivo Pasto, se clasificó octavo del torneo. ¿No se supone que lo más justo es que hubiera quedado campeón el que se clasificó primero? No, porque ese equipo (como los que le seguían) llegó cansado y no pudo ganarle a los que llegaron relajados y casi que empujados a los cuadrangulares. Sin embargo, de habérsele dado el título al que más puntos hizo en el torneo, sí se habría hecho justicia, porque habrá sido el equipo más constante y el que más triunfos tuvo.
Ese esquema de liga, donde se le da el título al que más puntos hace, ya sea en 6 meses o en un año, es el de las mejores ligas del mundo (Inglaterra, Italia, España, Alemania, Argentina, etc.), y por eso se ve tan buen fútbol en esos países, y en las copas a donde van a competir. Entonces, los equipos que van en la pelea por el título siempre tienen estadio lleno, los que pelean el descenso también, los que pelean cupos a copas en la mitad de la tabla también. Todos salen beneficiados. Aquí no, aquí si no se clasifica a los cuadrangulares, la lleva, como dicen popularmente. O si no, pregúntenle al Deportivo Cali y al América (y a Cali en general) cuánta plata perdieron este fin de año.
Ni hablar con el tema del descenso. ¿Cómo así que es posible quedar campeón en la división A y a la vez descender a la B? ¿Qué grosería es eso?. Los equipos más malos del año, o sea los que menos puntos lograron, son los que deberían salir y darle la oportunidad a los que vienen en ascenso de la B. Así de simple, por más grande que sea el equipo, como el caso de América.
Así no se puede. Vamos de para atrás en cuanto a fútbol colombiano de exportación. ¿Hasta cuándo nos vamos a aguantar esta situación?
domingo, 3 de diciembre de 2006
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